Operativo contra el narcotráfico: desmienten presiones extranjeras en la captura de 'El Mencho

El operativo que culminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, *El Mencho*, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), sigue generando polémica. La presidenta Claudia Sheinbaum aclaró este miércoles que la acción no respondió a presiones externas, sino a un esfuerzo por capturar al narcotraficante más buscado del país. “No fue ese el objetivo”, aseguró, refiriéndose a las especulaciones sobre un posible acuerdo con el gobierno de Estados Unidos para reducir la tensión bilateral. “El operativo fue para detenerlo. El problema es que hubo agresiones”, explicó, sin ahondar en detalles sobre los enfrentamientos que marcaron la jornada.

Las autoridades confirmaron que la operación, llevada a cabo el pasado 22 de febrero, desencadenó una violenta respuesta por parte del CJNG. Según los reportes oficiales, 25 elementos de la Guardia Nacional perdieron la vida en los enfrentamientos, mientras que más de 30 integrantes del cártel también fallecieron. El saldo, sin embargo, no se limitó a las bajas humanas: la organización criminal desplegó una estrategia de terror en al menos cinco estados del país, con bloqueos en carreteras, quema de gasolineras, vehículos particulares y de transporte de carga, así como ataques a comercios. Las imágenes de camiones incendiados y calles convertidas en barricadas circularon en redes sociales, evidenciando el poder de fuego y la capacidad de movilización del grupo delictivo.

El gobierno ha insistido en que la operación se realizó con estricto apego a los protocolos, aunque persisten dudas sobre si la muerte de *El Mencho* fue un resultado planeado o una consecuencia no deseada de los enfrentamientos. Fuentes cercanas a la investigación señalan que el capo, de 58 años, habría intentado huir durante el operativo, lo que derivó en un tiroteo con las fuerzas de seguridad. Su fallecimiento representa un golpe simbólico para el CJNG, considerado uno de los cárteles más poderosos y violentos de México, con presencia en al menos 27 de los 32 estados del país y ramificaciones en Estados Unidos, Europa y Asia.

A pesar de la contundencia del operativo, analistas advierten que la muerte de *El Mencho* no garantiza el debilitamiento inmediato del cártel. Históricamente, la caída de líderes como Joaquín *El Chapo* Guzmán o Pablo Escobar no ha significado el fin de sus organizaciones, sino una reconfiguración de sus estructuras. En el caso del CJNG, se especula que su sucesión podría recaer en figuras como Rubén Oseguera, *El Menchito*, hijo del capo, o en otros operadores clave que ya controlan rutas de tráfico y alianzas con grupos locales. Mientras tanto, las autoridades mantienen un operativo de vigilancia en las zonas más afectadas por la violencia, aunque la población sigue en alerta ante posibles represalias.

El episodio reaviva el debate sobre la estrategia de seguridad en México, donde la captura o muerte de capos ha sido una constante en las últimas décadas, sin que ello haya logrado reducir de manera significativa la violencia o el tráfico de drogas. Expertos en seguridad coinciden en que, más allá de los golpes mediáticos, se requiere un enfoque integral que combine inteligencia, desarticulación de redes financieras y cooperación internacional para debilitar a las organizaciones criminales. Por ahora, el gobierno celebra el resultado del operativo, pero el CJNG sigue siendo una amenaza latente, con capacidad para sembrar el caos en cuestión de horas.

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